Tarta vasca de queso (La Viña)
- Nestor Consuegra

- 20 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Un poco de historia
La tarta de queso vasca nació en el restaurante La Viña en San Sebastián, España, a finales de los años 90. Su fama creció tanto que hoy es uno de los postres más virales del mundo. Lo que la hace única es su corteza quemada y su interior muy cremoso, casi como un flan. A diferencia del cheesecake neoyorquino, no necesita base de galleta (aunque muchos la incluyen, como en tu versión) y se hornea a alta temperatura para lograr ese contraste irresistible.
🔑 Tips para que quede perfecta
Ingredientes a temperatura ambiente: queso y huevos fuera del frío antes de empezar.
Batido suave: solo lo necesario para integrar, sin sobrebatir.
Molde alto y pequeño: ayuda a que quede con más altura y el centro muy cremoso.
Horneado fuerte: 200–210 °C, el secreto para la costra quemada y el interior fundente.
Tiempo variable: depende del molde, pero mejor retirar cuando el centro aún tiembla.
🍷 Maridaje recomendado
Txakolí vasco: vino blanco fresco y ligeramente ácido.
Pedro Ximénez o Moscatel: para un maridaje dulce.
Sin alcohol: café expreso o infusión de canela y naranja.
🔪 Ingredientes (versión con base de galleta)
Base:
200 g de galletas tipo María o digestive
100 g de mantequilla derretida
Relleno:
500 g de queso crema (tipo Philadelphia)
200 g de azúcar
4 huevos
200 ml de nata para montar (crema de leche)
1 cucharadita de esencia de vainilla
👨🍳 Preparación paso a paso
Preparar la base (opcional): triturar las galletas, mezclar con la mantequilla derretida y cubrir el fondo de un molde desmontable. Enfriar 20 minutos.
Hacer la mezcla:
Batir el queso crema con el azúcar hasta integrar.
Añadir los huevos uno a uno.
Incorporar la nata y la vainilla, mezclando sin sobrebatir.
Hornear:
Verter la mezcla en el molde.
Hornear a 200–210 °C durante 40–50 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada y el centro aún tiemble.
Enfriar:
Dejar reposar a temperatura ambiente hasta que pierda calor.
Refrigerar al menos 4 horas (mejor de un día para otro).
Servir:
Sola o acompañada con frutos rojos frescos o una reducción de vino dulce.
📌 Resultado: una tarta de queso vasca cremosa, con un sabor intenso, interior fundente y esa cobertura “quemada” que la hace inconfundible.


Comentarios