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Tarta vasca de queso (La Viña)

Un poco de historia

La tarta de queso vasca nació en el restaurante La Viña en San Sebastián, España, a finales de los años 90. Su fama creció tanto que hoy es uno de los postres más virales del mundo. Lo que la hace única es su corteza quemada y su interior muy cremoso, casi como un flan. A diferencia del cheesecake neoyorquino, no necesita base de galleta (aunque muchos la incluyen, como en tu versión) y se hornea a alta temperatura para lograr ese contraste irresistible.


🔑 Tips para que quede perfecta

  1. Ingredientes a temperatura ambiente: queso y huevos fuera del frío antes de empezar.

  2. Batido suave: solo lo necesario para integrar, sin sobrebatir.

  3. Molde alto y pequeño: ayuda a que quede con más altura y el centro muy cremoso.

  4. Horneado fuerte: 200–210 °C, el secreto para la costra quemada y el interior fundente.

  5. Tiempo variable: depende del molde, pero mejor retirar cuando el centro aún tiembla.


🍷 Maridaje recomendado

  • Txakolí vasco: vino blanco fresco y ligeramente ácido.

  • Pedro Ximénez o Moscatel: para un maridaje dulce.

  • Sin alcohol: café expreso o infusión de canela y naranja.


🔪 Ingredientes (versión con base de galleta)

Base:

  • 200 g de galletas tipo María o digestive

  • 100 g de mantequilla derretida

Relleno:

  • 500 g de queso crema (tipo Philadelphia)

  • 200 g de azúcar

  • 4 huevos

  • 200 ml de nata para montar (crema de leche)

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla


👨‍🍳 Preparación paso a paso

  1. Preparar la base (opcional): triturar las galletas, mezclar con la mantequilla derretida y cubrir el fondo de un molde desmontable. Enfriar 20 minutos.

  2. Hacer la mezcla:

    • Batir el queso crema con el azúcar hasta integrar.

    • Añadir los huevos uno a uno.

    • Incorporar la nata y la vainilla, mezclando sin sobrebatir.

  3. Hornear:

    • Verter la mezcla en el molde.

    • Hornear a 200–210 °C durante 40–50 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada y el centro aún tiemble.

  4. Enfriar:

    • Dejar reposar a temperatura ambiente hasta que pierda calor.

    • Refrigerar al menos 4 horas (mejor de un día para otro).

  5. Servir:

    • Sola o acompañada con frutos rojos frescos o una reducción de vino dulce.

📌 Resultado: una tarta de queso vasca cremosa, con un sabor intenso, interior fundente y esa cobertura “quemada” que la hace inconfundible.

 
 
 

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