Croquetas de espinacas y 4 quesos
- Nestor Consuegra

- 20 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Un poco de historia
Las croquetas nacieron en Francia en el siglo XVIII, pero España fue quien las convirtió en un icono gastronómico. Son símbolo de aprovechamiento y creatividad: se elaboraban con las sobras de guisos y se transformaban en bocados crujientes y cremosos. En esta versión elevamos la receta con espinacas frescas y una combinación de quesos intensos (manchego, parmesano, azul y gouda ahumado), logrando un contraste perfecto entre suavidad vegetal y potencia láctea.
🧀 Tips para que queden cremosas y crujientes
Rouxe perfecto: cocinar bien la harina con la mantequilla y aceite para evitar sabor a crudo.
Leche caliente: al incorporarla poco a poco, evita grumos y garantiza una bechamel fina.
Reposo obligatorio: dejar enfriar la masa varias horas en la nevera antes de formar las croquetas.
Empanado doble: pasar por huevo y pan rallado dos veces para mayor crocancia.
Fritura rápida y profunda: aceite abundante a 175–180 °C, para que queden doradas sin absorber demasiado aceite.
🍷 Maridaje recomendado
Vino blanco: Verdejo o Chardonnay joven, con frescura para equilibrar los quesos.
Cerveza: tipo lager o witbier belga, ligera y refrescante.
Sin alcohol: kombucha de limón o agua con gas con romero.
🔪 Ingredientes
400 g de harina
800 ml de leche (ajustar según absorción de la harina)
200 g de espinacas frescas
100 g de queso manchego
200 g de queso parmesano
20 g de queso azul
50 g de gouda ahumado
100 g de mantequilla
50 g de aceite de oliva
Pan rallado y huevos (para empanar)
Aceite para freír
👨🍳 Preparación paso a paso
Cocer las espinacas: escaldar 2 minutos en agua con sal, escurrir y picar finamente.
Hacer la bechamel: en una sartén grande, derretir la mantequilla con el aceite, añadir la harina y cocinar 2–3 minutos. Incorporar poco a poco la leche caliente, removiendo constantemente hasta lograr una masa suave y espesa.
Agregar los quesos y las espinacas: incorporar todos los quesos rallados o troceados, junto con las espinacas. Mezclar hasta que se fundan y quede una masa cremosa y homogénea.
Reposo: pasar la masa a una bandeja, cubrir con film a piel y dejar enfriar en la nevera al menos 4 horas (ideal de un día para otro).
Formar las croquetas: dar forma cilíndrica u ovalada con ayuda de dos cucharas o con las manos ligeramente enharinadas.
Empanar: pasar por huevo batido y pan rallado. Repetir para un empanado doble si se desea más crujiente.
Freír: en abundante aceite caliente (175–180 °C) hasta dorar por todos lados. Escurrir sobre papel absorbente.
Servir: acompañar con una salsa ligera (por ejemplo, alioli suave o una reducción de miel y mostaza).
📌 Resultado: croquetas de textura cremosa por dentro, con el sabor profundo de los quesos y el toque fresco de la espinaca, envueltas en un crujiente dorado irresistible.


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