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Croquetas de espinacas y 4 quesos

Un poco de historia

Las croquetas nacieron en Francia en el siglo XVIII, pero España fue quien las convirtió en un icono gastronómico. Son símbolo de aprovechamiento y creatividad: se elaboraban con las sobras de guisos y se transformaban en bocados crujientes y cremosos. En esta versión elevamos la receta con espinacas frescas y una combinación de quesos intensos (manchego, parmesano, azul y gouda ahumado), logrando un contraste perfecto entre suavidad vegetal y potencia láctea.


🧀 Tips para que queden cremosas y crujientes

  1. Rouxe perfecto: cocinar bien la harina con la mantequilla y aceite para evitar sabor a crudo.

  2. Leche caliente: al incorporarla poco a poco, evita grumos y garantiza una bechamel fina.

  3. Reposo obligatorio: dejar enfriar la masa varias horas en la nevera antes de formar las croquetas.

  4. Empanado doble: pasar por huevo y pan rallado dos veces para mayor crocancia.

  5. Fritura rápida y profunda: aceite abundante a 175–180 °C, para que queden doradas sin absorber demasiado aceite.


🍷 Maridaje recomendado

  • Vino blanco: Verdejo o Chardonnay joven, con frescura para equilibrar los quesos.

  • Cerveza: tipo lager o witbier belga, ligera y refrescante.

  • Sin alcohol: kombucha de limón o agua con gas con romero.


🔪 Ingredientes

  • 400 g de harina

  • 800 ml de leche (ajustar según absorción de la harina)

  • 200 g de espinacas frescas

  • 100 g de queso manchego

  • 200 g de queso parmesano

  • 20 g de queso azul

  • 50 g de gouda ahumado

  • 100 g de mantequilla

  • 50 g de aceite de oliva

  • Pan rallado y huevos (para empanar)

  • Aceite para freír


👨‍🍳 Preparación paso a paso

  1. Cocer las espinacas: escaldar 2 minutos en agua con sal, escurrir y picar finamente.

  2. Hacer la bechamel: en una sartén grande, derretir la mantequilla con el aceite, añadir la harina y cocinar 2–3 minutos. Incorporar poco a poco la leche caliente, removiendo constantemente hasta lograr una masa suave y espesa.

  3. Agregar los quesos y las espinacas: incorporar todos los quesos rallados o troceados, junto con las espinacas. Mezclar hasta que se fundan y quede una masa cremosa y homogénea.

  4. Reposo: pasar la masa a una bandeja, cubrir con film a piel y dejar enfriar en la nevera al menos 4 horas (ideal de un día para otro).

  5. Formar las croquetas: dar forma cilíndrica u ovalada con ayuda de dos cucharas o con las manos ligeramente enharinadas.

  6. Empanar: pasar por huevo batido y pan rallado. Repetir para un empanado doble si se desea más crujiente.

  7. Freír: en abundante aceite caliente (175–180 °C) hasta dorar por todos lados. Escurrir sobre papel absorbente.

  8. Servir: acompañar con una salsa ligera (por ejemplo, alioli suave o una reducción de miel y mostaza).


📌 Resultado: croquetas de textura cremosa por dentro, con el sabor profundo de los quesos y el toque fresco de la espinaca, envueltas en un crujiente dorado irresistible.

 
 
 

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